Rafael Sánchez Ferlosio: Vendrán más años malos y nos harán más ciegos
Escrito por The quiet man en Literature
Título: Vendrán más años malos y nos harán más ciegos
Autor: Rafael Sánchez Ferlosio
Ediciones Destino. Barcelona.
Octubre 2001. 202 páginas.
ISBN: 84-233-3360-4.

“Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos;
vendrán más años ciegos
y nos harán más malos”.
Con estos versos inicia Rafael Sánchez Ferlosio este libro de aforismos, misceláneas, poemas, desafíos y felices invenciones, poco apto para mentalidades sumarísimas, corrosivo antídoto contra vetusteces, moderneces y sucedáneos fundamentados en el tiempo y en la necedad. Sus palabras nos llegan con fuerza desafiante y un estilo que está determinado por la falta de deliberación de quien toma apuntes durante treinta y cinco años sin pensar en publicarlos, resolviéndose sólo a dar pequeñas selecciones de los que tenían “cierto tono literario”.
En la palabra se manifiesta la salud de la razón, o su enfermedad, el escritor se sirve del lenguaje para la disección de conceptos, modas, ritos y refranes. El empeño es grande porque toda historia, toda visión encierra alguna trampa, y acaso el niño que osó decir que el emperador estaba desnudo, estaba pagado por el propio emperador. Aun así, y sin afán moralizante -aunque con el tono sardónico del que aprendió a ver sin caerse del caballo-, Sánchez Ferlosio reconoce el existir en ese despertarse cada noche, a la misma hora, golpeado siempre contra las mismas piedras, por los mismos demonios y en las mismas llagas. Reconoce ese existir, y nos lo cuenta. Cruda y desnuda memoria, sin agüeros buenos o malos
Reseña de “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos” por Pedro Jorge Romero
Recopilación de textos dispersos (epigramas, versos, fábulas, comentarios) que desafía a las convenciones, las ideologías y las verdades pactadas. Manual de reflexión corrosiva y de lucha titánica contra lo impuesto.
Si Rafael Sánchez Ferlosio no existiese, alguien tendría que inventarle. Creo recordar que alguien hacía esa descripción de él, allá por la época en que publicó ese espléndido ensayo contra la idea de progreso, Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado, que debería ser lectura obligada para todos aquellos que creemos en el progreso. Después de todo, ¿de qué vale una convicción si no puede aguantar la disección racional, meditada, profunda y sardónica de Rafael Sánchez Ferlosio, o su refutación incluso? Un cierto nivel de escepticismo nunca viene mal.
Y si algo se desprende del conjunto de fragmentos, aforismo, meditaciones varias, frases felices, comentarios a vuelapluma, fábulas crueles y versos es un profundo escepticismo. Escepticismo, incluso, del escepticismo. Un deseo tan descarnado de examinarlo todo, de comprobar la validez de lugares comunes y frases hechas, de situaciones cotidianas y de soluciones a problemas, que no se puede evitar leer con satisfacción y alegría. Es así de simple: alguien tiene que decir lo que aquí se dice, alguien tiene que razonar a la contra, y tenemos la fortuna de que lo hace un hombre tan dotado.
Vendrán más años malos y nos harán más ciegos está escrito contra las simplificaciones, es un recordatorio continuo de que la realidad es más compleja de lo que consienten los esquemas previos de pensamiento. En última instancia, cada situación es única, cada interacción social es ella en sí misma, cada revolución es nueva. Es un conjunto de textos contra la claudicación, la rendición ante máximas, preceptos u otros anquilosamientos. Contra convenciones y acuerdos que se toman como naturales e inalterables (ejemplo, el calendario). Nos recuerda de continuo que el observador hace lo observado (la historia) por lo que es preciso adoptar una sana desconfianza de la verdad (p. 181).
No me resisto a poner un ejemplo:
La tolerancia es un pacto perverso en el que cada parte renuncia a la pasión pública de sus razones y las convierte en estólidas e impenetrables convicciones, o sea en verdades encerradas en un ghetto, a cambio de una paz que no es concordia sino claudicante empecinamiento y ensimismada cerrazón. Ante lo que inevitablemente ha de sentirse como sinrazón ajena cabe moverse, en todo caso, entre una impaciente indulgencia y una paciente agitación, nunca pararse en esa indiferencia o desdén definitivo que es la tolerancia. (p. 139)
Libro contra las ideologías, es ante todo, motor de pensamiento e incitación a la reflexión. Se lee, y se disfruta, por la calidad de la escritura, por el dardo certero o la observación ingeniosa. Se recuerda, mucho después de su lectura, porque siembra la semilla de la desconfianza hacia todo lo que sabemos cierto a priori.
© Pedro Jorge Romero 2001
Pedro Jorge Romero (Arrecife, 1967) es licenciado en física, pero realmente se dedica a traducir, a la programación web y a escribir ocasionalmente. Ediciones B ha publicado recientemente su primera novela, El otoño de las estrellas, escrita en colaboración con Miquel Barceló.
Biografía: Rafael Sánchez Ferlosio

El narrador y ensayista español Rafael Sánchez Ferlosio nació en Roma el 4 de diciembre de 1927. Rafael Sánchez Ferlosio, escritor, nació en Roma de 1927. Hijo del escritor Rafael Sánchez Mazas, su madre es italiana. Inició sus estudios preparatorios para ingresar en la Escuela de Arquitectura pero los abandonó para estudiar Filología Semiótica en la facultad de Filosofía de la universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras. En esta Universidad conoció a escritores como Carmen Martín Gaite (con quien estuvo casado), Ignacio Aldecoa y Jesús Fernández Santos.
Comenzó su labor literaria publicando relatos en revistas, a finales de los años 40. Comenzó su labor literaria publicando relatos en revistas de finales de los años 40. Junto a Aldecoa y Alfonso Sastre estuvo al frente de la ‘Revista Española’. Interesado por el cine llegó a iniciar estudios en la Escuela Oficial de Cinematografía que abandonó posteriormente.
Sánchez Ferlosio, con tan sólo con dos obras escritas, alcanzó fama mundial como novelista contemporáneo.
En 1952 salió al mundo de las letras con “Industrias y andanzas de Alfanhuí”, relato que llamó la atención por la pulcritud del estilo y el interés argumental. En esta obra confluyen la ficción autobiográfica y una serie de recursos que, emparentados con lo fantástico, acentúan la sensación de descrédito de la realidad, como un intento de construir otra memoria, la inmensa memoria de las cosas desconocidas.
Sin embargo, su fama va unida a “El Jarama” (premio Nadal 1955 y premio de la Crítica 1956), una novela donde se narran las vivencias de un grupo de jóvenes durante una jornada de domingo, durante 16 horas, a orillas del río que da título al libro. El autor recogió con minuciosa exactitud las acciones de esa colectividad, los diálogos vulgares con sus peculiares modismos y giros populares, y recreó ante los ojos del lector el mundo juvenil casi con relieve cinematográfico. Por su exploración del lenguaje coloquial se ha llegado a hablar de “novela-magnetofón”. A esta novela se le han dedicado numerosos estudios científicos y lingüísticos, por considerarla un hito en la historia de la literatura de la postguerra, aunque el autor reniega de ella.
Después de estas dos obras citadas, Sánchez Ferlosio se dedica a la reflexión crítica, uno de cuyos ejemplos es “Semanas en el jardín” (1974), un análisis a modo de conversación sobre las técnicas y recursos narrativos.
Otras obras suyas son “Alfanhui y otros cuentos” (1961) y “Dientes, pólvora, febrero”, también del mismo año; “El corazón caliente” (1961) y la ya mencionada “Semanas en el jardín” (1974), entre otras.
Ha escrito además poesía, cuentos, narración breve y ha traducido la obra “Milagro en Milán”. En los últimos años se ha dedicado sobre todo a los artículos periodísticos y al ensayo, por considerar que no le llegaba la inspiración suficiente para una novela.
En noviembre de 1986, Sánchez Ferlosio apareció de nuevo en el mundo literario con la publicación de su novela “El testimonio de Yarfoz”, que fue finalista en el Premio Nacional de Literatura, en su apartado de narrativa. En la misma época aparecieron dos ensayos: “Mientras no cambien los dioses nada ha cambiado” , finalista al mismo premio en la modalidad de ensayo, y “Campo de Marte”, además de una colección de artículos titulado “La homilía del ratón”. También en 1986 escribió su obra “El ejército nacional”.
En 1992 publicó la recopilación de “Ensayos y artículos” y en 1993 sacó a la luz el libro de aforismos “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”, Premio Nacional de Ensayo 1994. Esta obra recoge textos de distintos géneros, que él llama “Pecios”, escritos desde los años setenta y que llevan como título dos versos de 1981 y 1982 que escribió para protestar por la guerra del Golfo.
En 2000 escribió “El alma y la vergüenza”; en 2002 “La hija de la guerra y la madre de la patria” y en 2003 “Non olet”.
Ha colaborado en las revistas ‘El Urogallo’, ‘Claves de Razón Práctica’, ‘Cuadernos Hispanoamericanos’, ‘Revista de Occidente’ y en los diarios ‘Arriba’, ‘ABC’, ‘Diario 16′
Sus obras han sido traducidas, entre otras lenguas, al inglés, alemán, francés, italiano, ruso y chino.
Sanchez Ferlosio se ha caracterizado por mantener una postura crítica ante temas destacados socialmente, como por ejemplo el ejército, oponiéndose públicamente a la guerra del Golfo, también ha sido un opositor a las celebraciones del V Centenario en 1992. El 29 de junio de 1988, pronunció una conferencia en el Aula de Cultura Mare Nostrum, titulada “Esas Yndias equivocadas y malditas”, en la que se manifestó contrario a la celebración del V Centenario, calificándola de “indigno festival”.
Premios y galardones
1955: Premio Nadal, por su novela “El Jarama”.
1957: Premio de la Crítica, por su novela “El Jarama”.
1983: Primer premio Francisco Cerecedo por su artículo “La conciencia del débil se lava en sangre”; publicado en diciembre de 1982 en el diario “El País”.
1990, 1991 y 1993 fue designado candidato para el Premio Nacional de las Letras.
1991. Premio Comunidad de Madrid en reconocimiento a “toda una vida dedicada al arte”, en la categoría de literatura.
1992: Fue investido Doctor “honoris causa” por la Universidad “La Sapienza” de Roma, a propuesta de la Facultad de Lengua y Literatura extranjeras, “por sus altísimos méritos culturales”. Su discurso de aceptación fue dedicado a la “Ritualización de la cultura”.
1994: Premio “Ciutat de Barcelona 1993″, por su obra “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”.
Mayo de 1994: es propuesto como candidato al Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1994.
Noviembre de 1994: Rafael Sánchez Ferlosio obtiene el Premio Nacional de Ensayo, por su libro de aforismos “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”.
Abril de 2002: Fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid.
Mayo de 1994: Fue candidato al Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
2002: Recibió el Premio Mariano de Cavia de periodismo por su artículo ‘Catarsis’.
2003: Obtuvo el Premio Francisco Valdés de periodismo por el artículo ‘Soberbia obliga’.
Diciembre de 2004: Premio Cervantes 2004.
Sánchez Ferlosio: ‘No creo que nadie sepa si es o no libre’
(www.elmundo.es – 02/12/2004)
MADRID.- El escritor Rafael Sánchez Ferlosio acogió “con agobio”, pero también, sin duda, con satisfacción y alegría el Premio Cervantes 2004, que se le concede en un año, si cabe, con más significado cervantino, por ser él uno de los grandes literaria y humanamente hablando, además de un espíritu libre.
“No creo que nadie sepa si es libre o si actúa por influencia de otras personas”, dice Sánchez Ferlosio, sorprendido en su casa de Madrid cuando está aún al teléfono recibiendo la noticia, al preguntársele qué le parecen las razones aducidas por el jurado para darle el Cervantes. No esperaba el premio. “Me agobia mucho”, afirma el escritor, que pasado mañana cumple 77 años, desde la butaca del salón donde le acaba de comunicar el galardón el director general del Libro, Rogelio Blanco. No obstante, confiesa que le resulta agradable por aquello de que dé lugar a que “lean algo más” de sus “cositas”.
Libertad ilustrada
“La idea que de la libertad o, mejor dicho, de la autonomía, tenían los ilustrados, no me ha resultado. Nunca he sentido tal autonomía, sino más bien una lucha de heteronomías, unas aceptadas y otras rechazadas, que me han influido mucho más de lo que yo haya podido sacar de mí mismo”.
Cuenta que, en materia de literatura, “no ha salido nada bueno después de Kafka, a quien jamás me atrevería yo a imitar” y, en cuanto a otras claras y aceptadas influencias, cita “a Karl Bühler, en el terreno de la teoría del lenguaje, a Max Weber y a Adorno”.
En la improvisada entrevista, a la que este escritor con fama de huraño y extravagante se entrega generoso, se refiere después a las ‘Glosas castellanas’ incluidas en su libro ‘El alma y la vergüenza’ como uno de los textos que más satisfacción le reportó escribir.
La guerra
“Estoy trabajando en muchas cosas que no sé si acabaré antes de criar malvas”, confiesa. “Cada vez estoy más perezoso, lento e incapaz”, se queja, y se refiere en concreto a unos ‘Apuntes de polemología’ que desde hace tiempo esperan en el cajón de su escritorio y que ahora se propone ampliar.
“El asunto mío es la guerra -dice con firmeza el escritor-, tanto en lo que se refiere a lecturas como en cuanto a escrituras”, y de literatura lee “sólo cosas antiguas”, nada actual, “ni español ni extranjero”, añade Sánchez Ferlosio, que en todo momento se ha mostrado muy crítico con las “guerras de agresión” libradas por Estados Unidos con Irak y Afganistán.
Del primero de los dos países, prefiere ni hablar ahora -”me llevaría demasiado”- y, respecto del segundo, afirma que “lo han machacado a bombazos, y con que cuatro gatos participen en las elecciones parece su primera comunión en la democracia, que, para Estados Unidos, ya no es un sistema político, sino una ortodoxia universal”.
Rafael Sánchez Ferlosio se lleva, un poco preocupado, las manos a la cabeza al hacerle notar que el premio también le acarreará algo de trabajo, pero encuentra enseguida sosiego al advertir que “aún falta mucho [la entrega es el día 23 de abril]“. “Menos mal que tengo muchas notas sobre el Quijote”, suspira.
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